Cocina abierta o cerrada: pros y contras

Cocina abierta o cerrada: pros y contras

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Es una de las primeras decisiones que toca tomar en una reforma, y de las que más condicionan todo lo demás: ¿abrimos la cocina al salón o la mantenemos como un espacio cerrado?

Y la realidad es que no hay una respuesta única, mucho menos en las viviendas que ya tienen unos años, donde las paredes no siempre son lo que parecen.

Aun así queremos compartir contigo algunas ideas que pueden ser determinantes para tomar esa decisión.

¿Por qué tanta gente quiere abrir la cocina?

Dejar pasar la luz, ganar sensación de espacio y evitar perderse la conversación mientras se cocina son las razones que más repiten los clientes. En pisos con estancias pequeñas y compartimentadas, derribar un muro para hacer una cocina abierta puede cambiar por completo cómo se vive la casa, y por eso es de las reformas que más satisfacción y sintonía visual aporta, siempre que se ejecuta por profesionales.

La cocina cerrada también puede ser un acierto

Lo abierto no es siempre es lo que mejor encaja, y no pasa nada. Muchas viviendas para reformar cuentan con tabiques de carga, y antes de lanzarte a construir una cocina americana, por ejemplo, conviene comprobar qué es capaz de soportar esa pared. A veces la solución no pasa por tirarlo todo, sino abrir solo una parte, con una isla o un paso.

Más allá de la estructura, también hay familias a las que simplemente les acoge mejor una cocina cerrada. Preparar la comida tranquilante, sin que los olores y el trajín lleguen al salón, tener ese rincón solo para ti cuando lo necesitas…

Es importante no concebir una cocina cerrada como una cocina de segunda. El mejor espacio siempre va a ser el que más se adapta a tu casa y tu forma de habitarla.

Una tercera vía: ni todo abierta ni todo cerrada

Entre la cocina abierta y la cerrada hay una tercera opción que cada vez eligen más nuestros clientes: no dejar la cocina completamente a la vista, pero tampoco cerrarla del todo. Consiste en separar cocina y salón con un acristalamiento, una puerta corredera de cristal o una cortina corredera, de forma que puedas decidir en cada momento si quieres tener los espacios comunicados o no.

Esta solución combina lo mejor de las otras dos: de puertas abiertas, la luz y la sensación de amplitud se mantienen intactas; cuando te conviene tener la cocina recogida, o evitar que los olores y el ruido lleguen al salón, basta con correr el cristal o la cortina. Es también una alternativa muy interesante cuando no conviene o no es posible retirar todo el tabique que separa ambas estancias.

¿Cómo se decide, en la práctica?

Al final, tu cocina es mucho más que una cuestión de gustos o de modas. Entran en juego factores como la estructura de la vivienda, los hábitos de tu familia y el presupuesto. Y esos son, precisamente, el tipo de condicionantes que conviene estudiar con un equipo de profesionales como el nuestro.

En resumen: no existe la opción correcta, solo la que encaja con cómo vives realmente en tu casa. Si todavía no lo tienes claro, no te preocupes, lo vemos juntos en el showroom. ¡Te esperamos aquí!

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